Belén Viviente

La Comisión del Belén Viviente del Colegio desarrolla su labor a lo largo de tres fases principales que implican tanto a las familias como al personal del centro, en un trabajo conjunto que combina organización, creatividad y espíritu de comunidad.

En la primera fase, la organización, los miembros de la comisión planifican todos los aspectos necesarios para llevar a cabo el Belén. Se definen los grupos de trabajo, se distribuyen las tareas entre las distintas clases y se coordinan los equipos de padres y madres encargados de cada área: decoración, vestuario, ambientación y logística. En este momento, la comunicación entre los distintos equipos y el colegio resulta esencial para garantizar que cada detalle quede previsto con antelación.

La segunda fase, el montaje y desarrollo, tiene lugar en los días previos y especialmente el día del Belén Viviente. Padres, madres, profesorado, alumnos de la ESO y personal del centro colaboran estrechamente en la preparación de los escenarios, la colocación de los decorados y la organización de los espacios asignados a cada clase. El día de la representación, cada grupo-clase de alumnos, guiado por sus tutores y apoyado por las familias, da vida a las escenas tradicionales del Nacimiento, creando una experiencia participativa y llena de emoción.

Finalmente, la tercera fase, el desmontaje, se lleva a cabo una vez concluido el evento. En ella, los mismos equipos colaboran en la recogida, limpieza y almacenamiento del material para su futura reutilización. Este momento también supone una oportunidad para agradecer el esfuerzo conjunto y reforzar el sentimiento de comunidad que caracteriza al proyecto.

En todo el proceso, la ayuda mutua entre los distintos miembros del colegio —familias, docentes y personal de apoyo— resulta imprescindible. Gracias a este trabajo colaborativo, el Belén Viviente se convierte cada año en una actividad educativa y emocionalmente significativa que refleja los valores de cooperación, participación y espíritu navideño del centro.